lunes, 26 de enero de 2026

Al tío Perico con cariño.


 

Otra conversación con gente que te pregunta por Australia, por el mundo, que no se si te escucha o va a su bola, en medio de la condición humana me he acordado del tío Perico. que decía don Luis. 

Hay gente que te trata muy bien y no sabes porqué, pasa el tiempo y sigue siendo muy amable y cariñoso contigo o a lo mejor con todo el mundo. La última vez fue en un viaje en su coche oficial, de Ferrol a Ribadesella. Lo bueno es que nos paramos a comer en Asturias, en un local que conocía, fabes con almejas. Te ponían la olla en medio de la mesa y cogías y repetías. Luego Cabrales y repetías. Esos son mis últimos recuerdos entre la modorra posterior. 

Mucho antes, con 33 años suyos le conocí en Palma y siempre cariñoso y enseñándome, aprendí de él cosas esenciales de aquellos buques de aquellas guerras, de la vida y de Palma, ese ser isleño. Es cierto que le soborné siempre, cuando la mar lo permitía, en medio de los ejercicios, con unas galletitas de Inca y sobrasada. También con jamón y las mismas galletitas. Mientras no dejaba de mirar lo profesional, lo esencial y guiar al petardo del jefe de Escuadrilla con respeto y subordinación. 

"You don't have to be crazy to work in minewarfare, but it helps". La primera vez que entré en su despacho había un viejo escrito en un marco muy gastado. Un viejo proverbio inglés sobre la guerra de minas, la guerra del pobre. Decía algo así: "La guerra de minas esta basada en procedimientos muy dudosos, técnicas experimentales, grandes riesgos, muchas bajas,  unidades muy vulnerables, gente de conocimientos precarios, situaciones con muchos factores a considerar..". Finalizaba ...en fin que no hace falta estar loco para dedicarse a aquello, pero ayuda.

Un poco como la vida misma.

1 comentario:

  1. Me uno a tus recuerdos, que buena persona y cariñoso.Fuerte abrazo.Luis

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