Después del largo parón he decidido ir al partido sin preocuparme ni de la alineación, rival, nuevo buen entrenador, árbitro, u otra circunstancia porque de todo nos pasa, contra todo. Alguno de salida no es de mis favoritos. Dejo en manos de Mou los iniciales. A los 20 minutos, ellos no habían llegado, nosotros cometidos fallos de finalización, una tarjeta amarilla por equipo que no entendía otras que nada, árbitro extraño, en resumen hay que acertar las ocasiones o convertir en héroe a su portero. Total nada nuevo.
En la primera mitad no reconozco a mi equipo, y hace ya tiempo.Tengo dos amigos con nombre bíblico Rafael y Joaquín. El primero muy madridista de tele y radio, sufre, tiene mucho miedo al partido del fin de mes y otros. El segundo no lo es tanto dice que haremos felices a muchos si perdemos o empatamos incluso ganando, aquí el término muchos es la clave.
Yo no soy uno de muchos, he visto que seguimos sin centro del campo, Mbappé muy raro y fallón, Diomande tímido, Carreras no me gusta como Konaté, le hace peor. Fede es como si le hubiesen drogado y así casi todos. El Villarreal es lo que es, no ha llegado, pero lo único cierto es que no carburamos.
Mejor sin exagerar la segunda mitad. El cambio de Cucu lógico, Sale Vini, Fede vuelve a lo que no le gusta y mejora el ataque. En el buen tiro de Diomande creía que había offside. Pena de gran contra de Bellingham por un tirón de pelos que no me fijé, nos dejó con diez. Es curioso no damos leña y nos forramos a tarjetas. Como dice Mbappé da igual, puede que tenga razón, no se ha notado mucha diferencia lo de jugar con diez, los porteros intervinieron mejor. Al final 1-0 no hemos hecho felices a tantos a Rafael si, por ahora.








