jueves, 9 de abril de 2026

¿Pero usted donde trabaja?.

 


 

"Fernando Galindo, ( o Lista digo yo porque ambos, nombre y apellido me son familiares) "un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo...", frase de Masó, Coello y Salvia. Pero ocurre el acontecido en la España del Invicto, donde se había pasado hambre y miedo, donde nos dieron caña por esas amistades peligrosas aunque fuese el único país que derrotó al comunismo de la URSS, donde nadie era demócrata. La España de mi infancia y juventud divino no se qué, de los planes de Desarrollo. Ahora por fin demócratas y desarrollados.

"Figúrate, imagínate, tremendo", decía también mucho don José Luis López Vázquez. Las personas, se dedican a trabajar, por aquello del sudor de su frente, el curre, el pisito, no se sabe bien si son productivas o no, pero normalmente se sabe donde trabajan, coño (con perdón). Al parecer ahora no es tan sencillo, aunque suena a muy hispánico o muy Lazarillo de Tormes. No hablo de teletrabajo. A mi, cuando era mocito pinturero, los que estaban alrededor de mi papá también me sugerían lo que debía estudiar: como decía Evaristo a Lina en "Cómo esta el servicio", "Tú y yo Lina, ¡ la vida solucionada!". Los enchufes son un clásico ya no son las películas de don Mariano Ozores, culpable de destaparnos, ya no es una cuestión de destape, su última obra, su testamento, se titulaba "Pelotazo Nacional".    

He elegido El Español y El País para contrastar lo que ambos cuentan hoy del juicio llamado a la corrupción, en el Supremo.  Como decía un amigo se te caen las braulias al suelo. Son testigos que declaran sobre pagos en dinero, lugares y momentos. Ya veremos como acaba y la sentencia. Ya es curioso que El País no intente desviar la atención o se concentre en otros temas de enjundia parecida de la derecha. El problema es que el Supremo está confuso con tanto trabajador que tiene más movilidad que el Bayern Munich.

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