Navego
por las aguas de la batalla de Jutlandia, aquella tan estudiada con Lord Betty
y Jellicoe, los alemanes con “buenas intenciones”, como siempre, derrotados,
prisioneros de sus ansias continentales, mentalidad o demonios. Hace poco más
de 100 años de la última gran batalla de buques de línea, por eso ha tenido
gracia que oyese a un piloto de Concorde, en British Airways, hablar del
comportamiento y pilotaje de este aparato, fascinante.
He
leido que un secretario de estado US, dijo en la segunda mitad de los cuarenta
que los ingleses habían aprendido a digerir la pérdida de su Imperio y debían
pensar en qué hacer, cual era su situación real. Ahora, con esto del Brexit
procede usar esa frase, en efecto la digestion del imperio se ha realizado, el
qué hacer esta pendiente, lleva mucho tiempo pendiente, como la renovación del
Madrid. No es sencillo haber sido tan grande, tocado el cielo en la tierra y
verte desplazado en tu propia lengua por muchos que la chapurrean. No me dan
pena los británicos, me da pena la gente que nunca ha tenido una oportunidad y
me parece que todos acabamos de forma parecida.
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