Cervantes lo escribió, dijo aquello sobre las armas y las letra en boca de su eterno personaje que hablaba con lucidez a veces, don Miguel precisamente que fue soldado y luego escritor o siempre escritor. No se lo que opinará chatgpt del Quijote.
"Quítenseme delante los que dijeren que las letras hacen ventaja a las armas, que les diré, y sean quien se fueren, que no saben lo que dicen."
La finalidad de la guerra y de los militares consiste en el logro de la paz que, a la postre, es el bien supremo en la Tierra a los hombres de buena voluntad. Deberíamos volver a esa afirmación quijotesca de que la paz se sostiene gracias a los ejércitos.
No fui un auténtico hombre de armas, como don Miguel, menos de letras, ni aunque me hubiese preparado. Confieso mi ignorancia, he aprendido, todo gracias a mi siquiatra que me exige decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad porque de pequeño veía Perry Mason.
Yo mismo me acuso, confieso que no se para que sirve el Senado de España. Lo que me ocupa es Formentera mi isla de los sesenta, cuando sólo sólo iba La Joven Dolores con cuatro coches, Seiscientos descapotables, Deux Cheavaux, Mehari o similares, cuando cortaban la luz a las 12 de la noche, cuando sólo había hippies auténticos y los Lista, cuando nos cansábamos de pasear entre arenas en Es Pujol, pinos, calor y buscaba peces en sus aguas, cuando ir al faro de La Mola, la gran excursión. Sus aguas de alto porcentaje de sal, su paz. Bueno pues como dijo Dylan los tiempos han cambiado, hace falta un senador allí, o En Espalmador, o en los Freus, Tabarca, Tambo, las Cíes, la isla de las Ratas o en el islote Perejil. Hombres ni de armas ni de letras sino de la cepa hispana.


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