Me pregunto si los que tienen ahora sus dieciocho años con el paso del tiempo, si llegan, se quejarán de sus nietos, si llegan a conocerlos, les dirán que no tienen ningún espíritu de sacrificio, viven una vida muy cómoda, todo se lo dan hecho.
Hoy hay una frase muy utilizada que nos da la clave : el desgaste de los años.
Se dice como si fuese un diagnóstico con el visto bueno de los mejores doctores, o los grandes sabios, incluso todas las influencers del mundo mundial. Todo se justifica con el paso del tiempo, precisamente ahora que se busca más que nunca la absurda eternidad terrestre. El gran Groucho no lo diría porque era muy educado y no hablaba mucho castellano, pero le paga un "nos has jodido mayo con la flores." Claro que pesa el desgaste de los años o que el tiempo desgasta todo o que nada humano es eterno sino perecedero. Sólo el espíritu, ese en el que tantos no creen es imperecedero. ¿Por qué no analizamos más las razones en cada caso, incluso en nuestros propios casos?.
La verdad es que cuando oigo la frase pienso en mis dos abuelas, las dos a la vez, que nunca la usaron tampoco me dijeron en mis tiempos. Las dos con su personalidad, distinta, quizá con la influencia de los tiempos difíciles que les tocaron vivir en su España, en el mundo. Envejecieron un tanto prematuramente, sufrieron mucho, sobre todo en los años treinta, en vicisitudes que no viene a cuento narrar. Una se reía más que la otra con mucho sentido del humor. Desde luego no se daban mucha importancia a si mismas aunque fueron jóvenes y bellas, una con fama bien ganada que transmitió a sus hijas. Sólo quedan recuerdos de un chavalín como yo, fotos, algo de super ocho ahora digitalizado. Amen.








