El fútbol es un juego y sobre esos pasatiempos ya lo escribió don Pedro, dirigiéndose el marqués de Cabra a la bella Magdalena: "es que tu inocencia ignora que, a más de una hora, señora, las siete y media es un juego" . Y un juego donde o no llegas o te pasas y ¡Ay !, si te pasas, si te pasas es peor.
Me ha despertado, mejor avisado, al alba como siempre, no en la desarbolada Castilla, noticias de un amigo sobre Xabi. ¡ Mísero de mí!, precisamente hoy y hoy es martes, martes y trece. Y don Mendo nos recordaba injustamente encarcelado, por una dama zascandila: "Llevo en esta prisión un mes y un día, sin por nadie saber lo que acontece... ¡Y hoy es martes, gran Dios!... ¡Martes y trece!...".
A mi me gusta el trece. Mi abuelo que no era supersticioso, o sí, que no conocí, cuyo nombre llevo, que murió joven, corazón agotado, con tres heridas muy serías, según su expediente y su propio suplicio, pedía siempre el número trece en el asiento del cine, en el teatro, en sus zarzuelas, en los toros. Murió un trece a las trece horas. Su bandera favorita en el Tercio de Extranjeros fue la trece, como la de los romanos, la Gemina, que cruzó el Rubicón con el divino Julio y su nariz. No se si estoy diciendo algo contra la Memoria histórico pero a la mano con un pimiento, que me condenen como a Xabi sin finiquito.
Vuelvo a estar a solas aquí. Xabi probablemente cometió errores, no ha tenido fortuna con los lesionados, lo del mundialito sin tiempo, ni con algunos, ni la forma física parecía la adecuada, intentó ser hombre de club, aceptó mucho por su sueño. Como siempre ha medio fracasado un entrenador que me gustaba . Cuando vuelva a la Patria, allá en tierra de Sáncheces todavía, estará Arbeloa su compi del Liverpool, del Madrid y de Madrid, no se qué habrán hablado ni qué nos depara el futuro, espero que vuelvan las mocitas, veterano y noveles, que empecemos desde cero con el espíritu de siempre. Qué se regocijen los antimadridistas. Va a ser muy complicado pero...





