Día oscuro el viernes Santo, de estar perdido, a mi me pasa desde siempre en realidad comienza el Jueves a las 1400. Ahora perdido en medio de la gente.
Es que lo que pasó , el cómo, fue muy fuerte. Allí a la salida de Jerusalén un judío de Nazareth fue condenado a muerte por Pilatos, muerte de cruz, lo peor. No hay imágenes . Entre los testigos gente que ni le conocía, un espectáculo y algunos de sus allegados. No hicieron nada, paralizados.
Antes fue terriblemente azotado, debía ser fuerte. La noche anterior fue de bigote negro. Luego amanecer, esperar, llevar el tablón horizontal con ayuda, entre una masa de espectadores, para a la salida de la ciudad en una colina llamada Gólgota le crucificasen, como estaba escrito. No hubo perdón. El Sanedrín presionó al gobernador. Cerca de las tres de la tarde, hora nona de los romanos, entregó su espíritu. Aguantó como un jabato, con mucha dignidad, el centurión y los legionarios lo testificaron, era distinto. Pidió el perdón de todos, habló con otro crucificado a su derecha, se dirigió a su discípulo Juan y su madre, se quejó ante su Dios de falta de ayuda, tuvo la sed lógica del deshidratado moribundo, comentó que ya todo estaba hecho y al final, antes del último suspiro de aire, entregó su alma a su Padre como le llamaba.
Hubo prisa por llevarle a un sepulcro. Estaba muerto, se acercaba la puesta de sol. ¿Qué dice alguien antes de morir? . Yeshua, así se llamaba, habló de su Padre, de Dios, del espíritu, de perdonar, de algo realizado como misión cumplida, arreglos de última hora, el consuelo del agua. Realmente único. Esto fue mi inspiración en el cole, ahí sigue.
En el cole te enseñaban lo de las siete palabras. Alguien me dijo que se debía escuchar muy mal que no hay certeza, allí estaba Juan. Lo cierto es que se reúnen las 7 frases entre todos los evangelistas. Es lógico que la gente presente se riese, le dijese al reo que ya que hacía milagros se salvase a si mismo. Probablemente se hizo la oscuridad en pleno día.







