lunes, 24 de agosto de 2020

¿Conde o condesa de Montecristo?

Veo a la vieja y civilizada Europa, que diría un buen amigo que goza de excelente cabeza cuando examina con frialdad, lo cual nos sucede a todos, como un pulpo en un garaje ¿qué es Europa? Sabemos lo que es la UE, lo que venden en Justus Lipsius, sabemos del negocio, parlamentarios, politiqueo, la ausencia de guías con o sin los virus que nos acecha. En medio veo a Monsieur Macron saludar a Madame Merkel a lo oriental, a ella que ya va vestida entre Mao y algo de dama de Sanghai y me parece que es un saludo más adecuado que el de los codos chocantes; a los españoles, y españolas, tan propensos al beso sin apenas conocer esta situación nos supera, los franceses tienen chateaux, a nosotros siempre nos quedará Galapagar. Quizá porque somos un país superado en nuestras mezquindades empeñados en revivir el pasado, incapaces de movernos, estáticos, antiguos, como estatuas sin el sello de Fidias. Mi lectura de este verano es "Le comte de Montecristo", empecé perezoso, conocedor de la trama, el estilo Dumas, la historia alrededor y he redescubierto a un gran tipo ese Dantés. Supongo que si le metiese mano a los mosqueteros también sabría apreciar la sabiduría del autor, sus implicaciones, su juicio sobre la condición humana. Al pobre héroe que luego encontrará su tesoro, le dice un ambicioso procurador que " en la política no hay hombres sino ideas, no hay sentimientos sino intereses, en política no se mata a un hombre, se allana un obstáculo". En la España de hoy muchos dirían, incluidos los nobles de Galapagar, es muy correcto pero...hay que añadir o mujeres, se quedarían tan contentos o contentas, ¿para qué profundizar si basta con añadir el genero que todo lo resuelve?

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