lunes, 31 de agosto de 2020

Frío en agosto.

Erasé una vez allá por 1960, hacía frío en España, era invierno de los de antes, en España hacía frío en invierno como Dios manda, ahora hace algo de frío, han bajado las temperaturas, finales de agosto, una situación excepcional, no quiere decir que Dios no mande, aunque la frase ya no la utilicen los españoles, simplemente es que todo lo fían al gobierno no a la Providencia. En ese año don Luis G. Berlanga se fue a Manresa, antes Cataluña ahora también, a rodar, no era la primera opción, eso si hizo mucho frío. Ayudado por Azcona y otros consiguió una historia espléndida donde todo es sórdido,  duro, estremecedor, dos mundos de ricos y pobres que luchan por sobrevivir en el día de Nochebuena con la radio como protagonista, los del cine, las cestas de Navidad, aguinaldos, la hipocresía del rico, la miseria de ancianos hambrientos  sin dientes, que debido a los actores convierten en comedia un auténtico drama, aquello se llamaba neorrealismo italiano que el director trataba de seguir. Eso si todo el mundo mantiene las formas en el terrible drama con despacho oficial de "Plácido" en un lavabo público, dignidad hasta en el muerto que muere sin hacer ruido casado en artículo mortis mientras le mueven la cabeza para que diga si. El esperpento de Valle alcanza un punto álgido, de gran categoría, excelso reconocimiento, con una nominación a los premios de Hollywood que luego se llevó ese sueco complicado llamado Bergman,  me cuesta entender que aquellos académicos sesudos lo entendiesen. El final, el villancico, puede aplicarse a nuestros días, demoledor:  " Madre en la puerta hay un niño y gritando está de frío, ande dile que entre y así se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido ni nunca la habrá".

No hay comentarios:

Publicar un comentario