domingo, 6 de noviembre de 2016

El viaje de Sánchez a ninguna parte.

Un ciudadano es libre, puede ir  a donde quiera, puede hacer un viaje por España en su coche o coger un vuelo trasatlántico; en la Desunión Europea hay libre circulación; lo que no puede es ser ridículo y menos hacer el ridículo si es un político con pretensiones.
Y menos anunciarlo a bombo y platillo.
Las noticias corren , vuelan. 
Ya no es Mr Smith goes to Washington, como la película de Frank Cappra. Ha llegado el acontecimiento que marcará el final de la campaña. La CNN, NBC, ABC, todos lo anuncian, en inglés, y las cadenas hispanas en nuestra lengua.
"Sánchez is in town" " Sánchez support Hillary finally". "Sánchez will make the difference".
"Oye mi amor, Sánchez ya llegó".
Los de seguridad preguntan ¿Quién es Sánchez?
Hillary está tranquila, los próximos días serán de paz y felicidad; por fin ha encontrado el camino; no era la clave poner a Michelle Obama de ministro, ni Beyoncé cantando, la solución era Sánchez, especialista en perder elecciones. La credibilidad personificada para el pueblo norteamericano.
Bill Clinton esta intranquilo ¿ Volverá como first...I don't know qué?
Y todo gracias a Sánchez.
Pedro Sánchez, en su visión futurista, ha comprendido que viajar por las Españas no era suficiente. Tenía que ir a Washington D.C., allí se juega el futuro de la Humanidad. No se lo que pensarán los de Unidos más Podemos que nunca, de este viaje. Su coqueteo con ellos quedará en suspenso por esta declaración formal a Hilllary.
¿Va  aprender?
¿Disfrutar?
¿Arreglar lo de los emails? ¿Aconsejar?
¿Será gafe?

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